El artículo analiza un informe de un grupo de expertos de la UE sobre las medidas de verificación de edad destinadas a proteger a los niños en línea. El informe, dirigido por expertos como Jörg Fegert y Maria Melchior, recomienda ampliar las comprobaciones de edad más allá de las redes sociales para incluir aplicaciones, juegos, chatbots y plataformas de video, estableciendo un umbral de 13 años. Llama a requisitos de diseño más estrictos para reducir las características adictivas y sugiere transferir la carga de la prueba a los proveedores de plataformas. Sin embargo, el artículo destaca cuatro problemas críticos con el informe: carece de transparencia en su proceso, engaña sobre los métodos de verificación de edad, tiene objetivos poco claros y utiliza un lenguaje no científico. El informe se considera que infringe potencialmente los derechos fundamentales, y mientras que el copresidente lo defiende como basado en la ciencia, los críticos argumentan que carece de rigor y equilibrio.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las políticas propuestas de verificación de la edad como demasiado amplias e intrusivas, enfatizando las posibles violaciones de los derechos fundamentales.






