La obra explora temas de historia, identidad y actuación a través de la historia de Sebastian Anderson, un actor que se prepara para interpretar a Woollarawarre Bennelong, un hombre aborigen capturado por los colonos británicos y llevado a Europa. Durante los ensayos, Sebastian se encuentra con el espíritu de Bennelong, lo que desencadena un diálogo entre el pasado y el presente. La obra cuestiona cómo se recuerda y interpreta la historia, cuestionando la autoridad de los intérpretes no aborígenes para retratar figuras aborígenes.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la obra como un examen crítico de la representación histórica y la agencia indígena, destacando las tensiones entre las narrativas coloniales y las perspectivas aborígenes.

