Un petrolero que transportaba 130.000 toneladas de petróleo encalló frente a la costa de Omán, lo que provocó una importante operación de salvamento. El buque, identificado como el Caroline Bezengi, está afiliado a la llamada "flota de la sombra" de Rusia y está sujeto a sanciones de la Unión Europea. Según la Organización Marítima Internacional (OMI), el barco comenzó a filtrar petróleo hace varios días, y el derrame ya se ha extendido por más de 1.400 kilómetros cuadrados cerca de la isla de Al-Kiblidscha. Los esfuerzos para contener el daño ambiental están en curso, con un equipo multinacional preparándose para ayudar en el esfuerzo de recuperación.
El Caroline Bezengi encalló a principios de esta semana, causando una importante fuga de petróleo en las aguas circundantes. La OMI confirmó que el derrame ha llegado al continente en algunas áreas, lo que genera preocupaciones sobre posibles daños ecológicos. El barco transportaba más de tres veces la cantidad de petróleo derramado durante el desastre del Exxon Valdez de 1989, que se considera uno de los peores derrames de petróleo marítimo de la historia. El grupo ambientalista Greenpeace advirtió que la situación actual podría conducir a una catástrofe de magnitud similar.
La compañía declaró que los buques de apoyo están en camino al sitio y llegarán pronto. Ambrey enfatizó su colaboración con todas las partes interesadas relevantes, incluida una compañía internacional de respuesta al derrame de petróleo. El esfuerzo de rescate involucra equipos y personal especializados, con equipos equipados con más de 100 toneladas de equipo que llegan para ayudar en la operación. Sin embargo, la temporada de monzones de la región está complicando el acceso al buque naufragado, creando condiciones extremadamente difíciles en el mar. Se cree que el Caroline Bezengi ha estado operando bajo propiedad rusa a pesar de estar bajo sanciones de la UE.
Esto plantea dudas sobre el cumplimiento de las regulaciones internacionales y la aplicación de medidas económicas contra entidades vinculadas a Rusia. La afiliación de la nave a la flota en la sombra, una red de buques utilizados para eludir las sanciones, ha llamado la atención de grupos ambientalistas y organismos reguladores. Las circunstancias exactas que condujeron a la puesta a tierra siguen sin estar claras, aunque los funcionarios no han indicado ninguna señal inmediata de angustia antes del incidente.
Greenpeace destacó la falta de actividad visible de los buques de rescate en la zona, lo que sugiere retrasos en la respuesta inicial. La organización pidió una mayor transparencia y urgencia para abordar la crisis, enfatizando los riesgos a largo plazo para la vida marina y las comunidades costeras. Las autoridades locales aún no han proporcionado evaluaciones detalladas del impacto ambiental, pero los informes preliminares sugieren una contaminación generalizada que afecta a los ecosistemas marinos. La operación de rescate enfrenta desafíos adicionales debido a las condiciones climáticas. Las fuertes lluvias y las altas olas asociadas con la temporada de monzones dificultan el acceso de los buques al sitio.
Ambrey describió la situación como altamente compleja, que requiere una acción coordinada entre múltiples agencias. A pesar de estos obstáculos, el equipo de rescate sigue comprometido a recuperar el buque y mitigar el daño ambiental adicional. El éxito de la operación dependerá de superar estos obstáculos logísticos mientras se contiene el derrame de petróleo antes de que cause un daño irreversible al medio ambiente de la región. Las autoridades continúan monitoreando la situación de cerca, con actualizaciones esperadas a medida que avanza el esfuerzo de rescate. La participación de expertos internacionales y el despliegue de tecnología avanzada subrayan la gravedad de la situación.
A medida que se desarrolla el proceso de limpieza y recuperación, la atención se centra en prevenir una mayor contaminación y garantizar la eliminación segura del buque cisterna en tierra.
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