El primer rascacielos de un kilómetro de altura del mundo se elevará en 2028, según el arquitecto Gordon Gill, quien ha sido instrumental en la configuración del futuro de la arquitectura. El proyecto, conocido como la Torre de Jeddah en Arabia Saudita, tiene como objetivo superar todos los récords anteriores en altura y redefinir las prioridades arquitectónicas modernas.
Según Gill, cofundador de la firma Adrian Smith + Gordon Gill Architecture con sede en Chicago, las oportunidades más significativas para la innovación en los Estados Unidos se encuentran en la programación de ciudades en lugar de construir ciudades completamente nuevas. Argumenta que muchos de los desafíos reales ya existen dentro del tejido urbano actual, donde la infraestructura existente debe adaptarse para satisfacer las necesidades en evolución.
Gill destaca la sostenibilidad como el aspecto más crucial de la arquitectura contemporánea. Él cree que los edificios deben contribuir positivamente a su medio ambiente en lugar de ser meros consumidores de recursos. Este punto de vista se alinea con las crecientes tendencias en la reutilización adaptativa, donde los edificios más antiguos se reutilizan para nuevas funciones en lugar de ser demolidos. Según los datos del Instituto Americano de Arquitectos (AIA), casi la mitad de los 125 millones de edificios en los Estados Unidos tienen más de 50 años, lo que presenta grandes oportunidades para la renovación y la transformación funcional.
Las preocupaciones ambientales apoyan aún más este cambio. Los expertos advierten que la adaptación de las estructuras existentes podría evitar hasta el 75 por ciento de las emisiones de carbono asociadas con la nueva construcción. El Consejo Mundial de Edificios Verdes informa que los edificios representan casi el 40 por ciento de las emisiones mundiales relacionadas con la energía, muchas de las cuales provienen tanto del uso operativo como de la producción de materiales de construcción.
Gill subraya la importancia de preservar y extender la vida de los edificios existentes en lugar de reemplazarlos. Cita como ejemplo la renovación de la Torre Willis en Chicago, donde las mejoras en eficiencia energética y sostenibilidad le valieron una certificación LEED Platinum. Tales proyectos representan el futuro de la arquitectura, combinando tecnología, adaptación y gestión inteligente de los espacios existentes.
En su opinión, el futuro de la arquitectura no radica en la búsqueda de nuevas oportunidades, sino en el reconocimiento del potencial ya presente a nuestro alrededor. Al centrarse en la integración de la tecnología, la reutilización y el uso eficiente de las estructuras existentes, los arquitectos pueden abordar los desafíos ambientales al tiempo que satisfacen las demandas de la sociedad moderna.
Mientras tanto, en Austria, Viena se ha convertido en la ciudad europea más grande en implementar la entrega postal totalmente eléctrica. El Servicio Postal austriaco ha completado oficialmente su transición a vehículos eléctricos, bicicletas y entregas peatonales de paquetes, cartas, periódicos y otros artículos postales. Este hito se marcó en Heldenplatz en Viena, donde figuras notables como Arnold Schwarzenegger, el ministro de Economía austriaco Wolfgang Hattmannsdorfer y el comisionado climático Jürgen Czernohorszky se reunieron para celebrar el logro.
Schwarzenegger elogió los esfuerzos del Servicio Postal de Austria en el avance de la logística sostenible y la electrificación del transporte. Enfatizó que la movilidad eléctrica representa un camino crítico hacia la reducción de emisiones y el logro de un futuro sostenible. Cada inversión en este sector tiene valor, y el Servicio Postal de Austria demuestra cómo se pueden lograr objetivos climáticos concretos a través de iniciativas prácticas.
Según los datos de la empresa, más de 1.300 repartidores operan diariamente en Viena utilizando bicicletas eléctricas, scooters y vehículos de reparto. Aproximadamente 1.000 vehículos viajan colectivamente unos ocho millones de kilómetros anuales con energía eléctrica, reduciendo las emisiones anuales de dióxido de carbono en aproximadamente 2.300 toneladas. Para lograr esto, el servicio postal invirtió 32 millones de euros en la compra de vehículos eléctricos y el desarrollo de la infraestructura de carga necesaria.
Wolfgang Hattmannsdorfer destacó que el proyecto contribuye a una mayor independencia energética para el país, ya que los vehículos se alimentan con electricidad producida a partir de fuentes renovables nacionales.
Jürgen Czernohorszky señaló que esta iniciativa apoya significativamente la realización de los objetivos climáticos para Viena y reduce las emisiones del transporte. Actualmente, el Servicio Postal de Austria opera una flota de más de 6,000 vehículos eléctricos, lo que lo convierte en el mayor operador de vehículos eléctricos en el país. La entrega totalmente eléctrica ya se ha implementado en otras ciudades austríacas, incluidas Graz, Salzburgo e Innsbruck.
Mirando hacia el futuro, la compañía tiene como objetivo lograr una entrega completamente libre de emisiones en toda Austria para 2030, asegurando que la fase final de la entrega de paquetes en todo el país se vuelva completamente libre de emisiones de dióxido de carbono.
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