Bali se enfrenta a una crisis de residuos que empeora ya que su mayor vertedero, Suwung TPA, se cierra sin un reemplazo funcional. El gobierno indonesio prohibió el vertido abierto hace más de 15 años, pero la aplicación fue débil hasta 2025, cuando el ministerio ordenó el cierre de Suwung, que maneja el 65% de los residuos orgánicos de la isla. Sin alternativas viables, el vertido ilegal y la quema abierta han aumentado, afectando tanto a los locales como a los turistas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el problema como un fracaso de la política gubernamental y destaca la negligencia sistémica, haciendo hincapié en el impacto en las comunidades locales y la salud ambiental.






