Rolls-Royce, una compañía aeroespacial británica, está instando a Andy Burnham, alcalde de Manchester, a apoyar su plan para volver a entrar en el mercado global de motores a reacción de cuerpo estrecho de £ 1.6 billones. La compañía advierte que sin el apoyo financiero del gobierno, puede reubicar la producción a Alemania o los Estados Unidos, arriesgando miles de empleos en el Reino Unido. El CEO de Rolls-Royce, Tufan Erginbilgic, enfatizó la urgencia de la decisión, señalando que Airbus y Boeing están programados para finalizar las opciones de motores para sus aviones de próxima generación en dos años. Criticó los posibles aumentos de impuestos, argumentando que podrían disuadir las inversiones a gran escala y pidió políticas fiscales estables. El proyecto se alinea con la estrategia industrial del Partido Laborista que se centra en la fabricación avanzada, y Erginbilgic elogió el nombramiento de John Healey como canciller por su comprensión del papel de Rolls-Royce en la economía del Reino Unido.
Lectura del sesgo (Centro): Si bien el artículo destaca las preocupaciones de Rolls-Royce sobre la pérdida de empleos y el impacto económico, presenta los argumentos de la compañía y el contexto más amplio de las negociaciones del gobierno.



