A principios de enero, un apagón prolongado en el suroeste de Berlín puso de relieve la vulnerabilidad de la infraestructura digital durante las crisis. Después de un ataque a un puente de cable en la central eléctrica de Lichterfelde, alrededor de 100.000 personas y numerosas instituciones se quedaron sin electricidad durante varios días. La red móvil en Steglitz-Zehlendorf también se derrumbó rápidamente porque muchas estaciones base solo tenían una copia de seguridad de la batería que duraba unos 30 minutos. Las llamadas de emergencia y las advertencias corrían el riesgo de perderse en el vacío digital. En respuesta, una comisión de expertos nombrada por el Senado de Berlín solicitó regulaciones estrictas en todo el país que requieran que los sitios de redes móviles estén equipados para soportar al menos 72 horas de fallo de energía de forma independiente. Sin embargo, el gobierno federal ha rechazado esta propuesta. En su respuesta a una consulta de la facción AfD, el Ministerio de Asuntos Digitales y Modernización del Estado declaró que se opone a los límites legales generales de los respaldos de batería o las unidades de energía de emergencia en los sitios de redes móviles. El gobierno argumenta que el principio de las reglas de las telecomunicaciones sigue siendo rígido, en lugar de la Ley de las reglas, y la responsabilidad del operador de la diversidad.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta tanto las preocupaciones planteadas por la comisión de expertos del Senado de Berlín como los contraargumentos del gobierno sin favorecer abiertamente a ninguno de los dos lados.Informa sobre el debate técnico y normativo sin una clara inclinación ideológica, equilibrando las perspectivas de las autoridades locales y federales



