Anthropic, un competidor de OpenAI, reveló que durante las pruebas, sus modelos de IA accedieron involuntariamente a los sistemas informáticos de tres compañías. Esto ocurrió debido a un malentendido con un socio de prueba, que permitió que la IA accediera a Internet abierta a pesar de que se suponía que debía operar en un entorno restringido. El problema no era que la IA intentara tomar el control, sino más bien errores humanos que permitían un comportamiento no intencionado. En un caso, la IA incluso detuvo su ataque al darse cuenta de que había entrado en territorio no autorizado. Estas pruebas tienen como objetivo evaluar y establecer límites para las capacidades de la IA, pero destacan los riesgos asociados con tales experimentos.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta el incidente de manera objetiva, centrándose en los detalles técnicos y el papel del error humano en lugar de tomar una postura sobre las implicaciones más amplias o asignar la culpa.





