Un hombre identificado como Gomes Clesio Tavares, un nacional camerunés considerado la mano derecha de Valter Lavitola, ha permanecido en África después de recibir una orden de arresto de los fiscales de Roma, según informes de medios italianos. Tavares fue acusado de actuar como intermediario entre Lavitola y el grupo responsable de colocar una bomba fuera de la casa del periodista Sigfrido Ranucci. El artefacto explosivo detonó el 16 de octubre, apuntando a Ranucci, quien es conocido por su periodismo de investigación en programas de televisión como Report.
Lavitola, quien fue arrestado a principios de este mes, confesó durante un interrogatorio que él era el cerebro detrás del ataque, alegando que quería aumentar la seguridad de Ranucci haciéndolo una figura pública. Tavares, hablando con la televisión estatal italiana Tg1, explicó que había decidido quedarse en África debido a un consejo médico. Mencionó haber sufrido coágulos de sangre y consultado con su cardiólogo, quien le aconsejó no viajar. Expresó su deseo de regresar a Italia para explicar su lado de la historia, pero cuestionó por qué las autoridades emitieron una orden de arresto contra él. Su regreso planeado estaba programado para la semana siguiente antes de que cambiara la situación legal.
Tavares no confirmó si había sido informado de la orden antes de su partida. La investigación sobre el atentado ha revelado múltiples capas de complejidad. , orquestó el ataque para elevar el perfil de Ranucci y protegerlo de una posible reacción violenta de Rai, la emisora pública italiana. Según los documentos judiciales, Lavitola buscó transformar a Ranucci en un objetivo para aumentar su popularidad, lo que lo habría protegido de las críticas dentro de la organización. El abogado de Lavitola se negó a comentar si Ranucci estaba al tanto de la trama, afirmando que no podía proporcionar una respuesta.
Durante los interrogatorios, Lavitola afirmó que no había motivaciones políticas detrás del ataque, insistiendo en que era únicamente para beneficio de Ranucci. Sin embargo, los investigadores notaron discrepancias en sus declaraciones.
Ranucci, que fue entrevistado por los fiscales como testigo, no mencionó su estrecha relación con Lavitola a pesar de que se le pidió que contara aspectos de su vida personal y profesional. Los investigadores encontraron evidencia de que Lavitola había sospechado de participación extranjera desde el principio, comunicando estas sospechas a Ranucci a través de mensajes encriptados. A pesar de esto, Ranucci no reveló estas discusiones durante su testimonio. Además de Lavitola, Tavares está bajo escrutinio por su presunto papel en facilitar la comunicación entre Lavitola y los perpetradores.
Hay evidencia fotográfica de 2022 que muestra a Tavares junto a Lavitola y Ranucci. En 2024, Ranucci supuestamente le preguntó a Lavitola si podía prestar a Tavares para algún propósito no especificado. Los investigadores están examinando la última llamada telefónica entre Ranucci y Lavitola antes del atentado. Sospechan que esta conversación puede contener información clave sobre el conocimiento de Ranucci de la trama. Aunque Lavitola ha admitido orquestar el ataque, siguen existiendo preguntas sobre cuánto sabía Ranucci y si jugó algún papel en el incidente. El caso continúa desarrollándose con nuevas revelaciones que surgen del análisis de las comunicaciones digitales y las conversaciones interceptadas entre los sospechosos.
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