Los Estados Unidos bajo el presidente Donald Trump han cambiado su política nuclear hacia Arabia Saudita al firmar un acuerdo que permite al país desarrollar un programa de energía nuclear civil. El acuerdo crea un marco legal que podría permitir a Arabia Saudita establecer finalmente su propio ciclo de combustible nuclear, incluido el enriquecimiento de uranio. Esto ha generado preocupaciones sobre la potencial carrera de armas nucleares en el Medio Oriente. Anteriormente, las administraciones estadounidenses habían tratado de evitar que países como Arabia Saudita adquirieran capacidades de enriquecimiento de uranio, similar al acuerdo de 2009 con los Emiratos Árabes Unidos, que renunció voluntariamente a dichos derechos. Si bien actualmente Arabia Saudita no tiene un programa de armas nucleares conocido, el príncipe heredero Mohammed bin Salman ha impulsado el desarrollo de la energía nuclear, afirmando que el país seguiría el ejemplo de Irán si perseguía armas nucleares. El nuevo acuerdo marca una desviación de décadas de la política de Estados Unidos destinada a limitar la proliferación de tecnología nuclear sensible en la región.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta tanto la justificación estadounidense para el acuerdo como las preocupaciones planteadas por los críticos, incluidos ex funcionarios israelíes.




