El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy anunció el martes que Rusia se está preparando para una movilización a gran escala, citando planes que involucran misiles balísticos de Corea del Norte. Esta declaración sigue a una serie de intensos ataques transfronterizos y la escalada de las tensiones en el conflicto en curso. El mismo día, un ataque de misiles y aviones no tripulados rusos en la ciudad de Saporischschya, en el sureste de Ucrania, dejó al menos siete muertos y 24 heridos, según las autoridades locales.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que el ataque a Saporischschya estaba dirigido a una planta siderúrgica local operada por Metinvest, confirmando que los trabajadores murieron o resultaron heridos mientras buscaban refugio. Mientras tanto, los informes indicaron que las fuerzas rusas utilizaron un misil balístico norcoreano durante el ataque, una afirmación corroborada por Zelenskyy.
El gobernador militar local Olexander Hanscha señaló que los ataques afectaron a cinco distritos, incluida la trágica pérdida de un niño de 15 años. En el distrito de Shevchenko de Kiev, los residentes informaron olores persistentes de quemaduras y daños visibles en los edificios después del último bombardeo. Zelenskyy también destacó que las fuerzas rusas habían atacado un hospital infantil en Kiev, aunque no se informaron heridos debido a la evacuación oportuna del personal y los pacientes.
En un desarrollo separado, las fuerzas ucranianas llevaron a cabo ataques contra refinerías de petróleo rusas ubicadas profundamente dentro del territorio ruso. Según Zelenskyy, estos ataques atacaron instalaciones en las regiones de Bashkortostan y Yaroslavl, lo que afectó significativamente la infraestructura energética de Rusia. Los informes indican que una refinería en Nizhnekamsk, Tatarstán, sufrió daños extensos, con al menos 13 personas muertas y 78 heridas. Las autoridades locales confirmaron que el ataque tuvo como objetivo una gran refinería de petróleo, que procesa más de 16 millones de toneladas de petróleo crudo anualmente.
El incidente marcó uno de los ataques más letales en suelo ruso desde que comenzó la guerra, con funcionarios locales declarando un día de luto. Los ataques a la infraestructura rusa se han intensificado a medida que Ucrania continúa expandiendo sus capacidades de drones, atacando objetivos hasta el oeste de Siberia. Esta estrategia tiene como objetivo interrumpir la estabilidad económica de Rusia y forzar un acuerdo negociado. Interceptores Patriot fabricados, que se han vuelto cruciales para contrarrestar las amenazas de misiles rusos.
Zelensky enfatizó la urgencia de asegurar recursos defensivos adicionales, destacando las discusiones con los líderes de la OTAN y otros aliados para abordar el déficit de componentes críticos necesarios para la tecnología militar en evolución de Ucrania. En medio de estos desarrollos, Rusia ha mantenido su postura ofensiva, lanzando ataques de artillería en territorio ucraniano. Los ataques recientes en la región de Kharkiv resultaron en cinco muertes, subrayando la naturaleza recíproca del conflicto. A medida que ambas naciones continúan intensificando las hostilidades, aumenta el número de víctimas humanitarias, y las Naciones Unidas informan de un aumento significativo en las bajas civiles en comparación con los años anteriores.
La situación sigue siendo volátil, sin que ninguna de las partes muestre signos de desescalada a pesar de los crecientes costos humanos y materiales.
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