El 5 de agosto de 2026, los ministros de Relaciones Exteriores de varias naciones árabes se reunieron en Amman, Jordania, junto con el rey Abdullah II, para abordar las crecientes tensiones en los territorios palestinos ocupados, particularmente centrándose en los desarrollos en Jerusalén Oriental. La reunión fue parte de una sesión más amplia que involucró a miembros del Comité Ministerial Árabe, que incluye representantes de Jordania, Qatar, Egipto, Arabia Saudita, Túnez, Pakistán e Irak. Las discusiones se centraron en las acciones de Israel en Jerusalén Oriental ocupada, que se han intensificado en las últimas semanas, lo que ha provocado preocupación entre los líderes regionales.
La reunión tuvo lugar bajo los auspicios del Comité Ministerial Árabe, un organismo informal establecido para coordinar las respuestas a las políticas israelíes que afectan a la Cisjordania ocupada y Jerusalén Oriental.
Entre los asistentes estaba el jeque Mohammed bin Abdulaziz Al Thani, primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, que se unió a la discusión a través de un enlace de video. Su participación subrayó la creciente participación de los estados del Golfo en el tratamiento de la situación en Jerusalén Oriental. Otras figuras clave incluyeron al ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, Sameh Shokri, el viceministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, Adel al-Jubeir, y el ministro de Relaciones Exteriores de Jordania, Ayman al-Faraj.
El enfoque en Jerusalén Oriental proviene de su importancia como un sitio sagrado para musulmanes, cristianos y judíos, lo que lo convierte en un punto de inflamación para las tensiones políticas y religiosas. Los últimos meses han visto una mayor actividad, incluida la expansión de los asentamientos judíos, cambios en los sitios religiosos y restricciones de acceso para los fieles no judíos. Estos desarrollos han provocado protestas generalizadas y llamados a la intervención internacional, particularmente de los gobiernos árabes que abogan por una solución de dos estados y la protección de los derechos palestinos.
En respuesta a estos acontecimientos, el Comité Ministerial Árabe ha pedido un compromiso diplomático urgente, enfatizando la necesidad de adherirse a las resoluciones internacionales como la Resolución 497 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que reafirma el estatus de Jerusalén Oriental como parte del territorio palestino ocupado. El comité también instó a la comunidad internacional a tomar posiciones más fuertes contra las políticas israelíes que podrían conducir a una mayor desestabilización en la región. Los líderes regionales expresaron su preocupación por las posibles implicaciones a largo plazo de la continua expansión de los asentamientos israelíes y el impacto en las negociaciones de paz.
Si bien no se alcanzaron acuerdos inmediatos durante la reunión, la sesión sirvió como una plataforma para reforzar la solidaridad entre los estados árabes y resaltar las prioridades compartidas con respecto al futuro de Jerusalén Este y el conflicto israelí-palestino en general. La reunión concluyó con el compromiso de continuar monitoreando la situación y coordinando las respuestas a través del Comité Ministerial Árabe. Se anticipan más reuniones, con expectativas de propuestas más detalladas destinadas a influir en la política internacional y alentar una resolución de la crisis en curso.
A medida que la situación en Jerusalén Oriental continúa evolucionando, el papel del Comité Ministerial Árabe en la configuración del discurso regional y global sigue siendo crítico.
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