Las nuevas terapias contra la gripe que se dirigen al huésped en lugar del virus se han mostrado prometedoras en pruebas de laboratorio y modelos animales, ofreciendo una solución potencial a las crecientes preocupaciones sobre la resistencia antiviral. Los investigadores dirigidos por Kyoung-Oh Cho probaron dos nuevos medicamentos, AGM-380d, un dímer, y AGM-380t, un tetrámer, que se unen a una proteína llamada nucleolina. Esta proteína juega un papel crucial en ayudar a los virus de la gripe a entrar en las células, replicarse y propagarse. Al dirigirse a la nucleolina, estos medicamentos interrumpen la capacidad del virus para funcionar, deteniendo efectivamente su ciclo de vida sin atacar directamente al virus en sí.
El estudio, publicado en PNAS Nexus, demostró que tanto el AGM-380d como el AGM-380t fueron capaces de atrapar los virus de la gripe dentro del núcleo de las células cultivadas, impidiendo su replicación. Esto se observó tanto en cepas de gripe pandémica como estacional, lo que indica la amplia aplicabilidad del tratamiento. Además de inhibir la replicación, los medicamentos redujeron la carga viral pulmonar y minimizaron el daño tisular en ratones infectados con influenza A. Cuando se combinaron con oseltamivir, comúnmente conocido como Tamiflu, los medicamentos aseguraron la supervivencia completa de todos los animales de prueba, lo que sugiere un efecto sinérgico entre los nuevos compuestos y los antivirales existentes.
La nucleolina es una fosfoproteína multifuncional ubicada principalmente en el nucleolo, una región del núcleo celular involucrada en la producción de ribosomas. Muchos virus, incluida la gripe, explotan la nucleolina para facilitar su entrada en las células huésped y su posterior replicación. Al bloquear esta interacción, los nuevos medicamentos impiden que el virus complete su ciclo de vida. Esta estrategia representa un alejamiento de los tratamientos antivirales tradicionales, que pueden volverse ineficaces debido a la rápida mutación viral y el desarrollo de resistencia.
A diferencia de los antivirales convencionales, que deben seguir el ritmo de la evolución de las cepas virales, las terapias dirigidas al huésped pueden seguir siendo efectivas incluso cuando el virus muta. Esto se debe a que atacan una parte de la célula huésped que es menos probable que cambie, lo que las hace potencialmente más resistentes a la resistencia. Los hallazgos llegan en un momento en que los funcionarios de salud pública mundial están cada vez más preocupados por las limitaciones de los tratamientos actuales de la influenza. La influenza estacional causa cientos de miles de muertes al año, y la aparición de cepas resistentes amenaza con socavar el progreso logrado en el control de la enfermedad.
Los nuevos fármacos proporcionan un avance potencial al abordar el mecanismo de raíz a través del cual el virus interactúa con el huésped, en lugar de simplemente suprimir los síntomas o retrasar temporalmente la replicación. El equipo de investigación, con sede en una institución no revelada, ya ha comenzado a explorar aplicaciones clínicas de los fármacos. Si bien los ensayos en humanos aún no han comenzado, los resultados preliminares sugieren que los compuestos podrían desarrollarse en opciones terapéuticas que complementen o reemplacen los medicamentos antivirales existentes. El estudio destaca la importancia de enfoques innovadores en virología y subraya la necesidad de una inversión continua en investigación destinada a superar la resistencia a los medicamentos.
A medida que el mundo continúa luchando contra las enfermedades infecciosas, estos avances representan un paso crítico en la preparación de la salud mundial.
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