La energía solar ha superado oficialmente a la energía de gas en Asia para convertirse en la tercera fuente de electricidad más grande del continente, marcando un cambio histórico en el panorama energético de la región. Según el análisis de Carbon Brief, la generación solar alcanzó 1.727 teravatios-hora (TWh) en los 12 meses que terminaron en abril de 2026, superando al gas, que produjo 1.711 TWh durante el mismo período. Este hito subraya una transformación más amplia en la combinación global de electricidad, con la generación eólica y solar superando al gas por primera vez en abril de 2026.
El aumento de la energía solar en Asia se atribuye a la rápida expansión de la infraestructura solar en países clave como China, India y Pakistán, donde la producción solar anual se ha más que triplicado desde 2020.
Asia representa aproximadamente el 60% del crecimiento mundial de la energía solar desde 2020, colocando al continente en el centro del auge solar global. A pesar de que el carbón y la energía hidroeléctrica siguen siendo las fuentes dominantes, que representan aproximadamente el 52% y el 12% de la generación total de electricidad, respectivamente, el ascenso de la energía solar se ha visto impulsado por los avances tecnológicos, el apoyo político y la disminución de los costos.
Con más del 80% de la capacidad de fabricación solar global ubicada en China, la nación juega un papel crucial en el suministro de paneles solares asequibles a otros países asiáticos, particularmente durante períodos de tensión geopolítica.
El aumento de la adopción solar ha coincidido con desafíos significativos para la energía de gas en la región. Muchos países asiáticos dependen en gran medida del gas natural licuado (GNL) importado, y las recientes interrupciones en el suministro, junto con el aumento de los precios, han obstaculizado la expansión de las instalaciones alimentadas por gas.
La capacidad de producción de energía de gas aumentó un 22% entre 2019 y 2024, pero la generación real solo aumentó un 6%, lo que pone de relieve la creciente competitividad de la energía solar y otras energías renovables.
No todas las regiones de Asia han experimentado la misma trayectoria. Países como China y Taiwán han visto aumentos sustanciales en la generación de energía solar y gas, mientras que otros, como Japón e India, han presenciado disminuciones. En China, a pesar de una duplicación de la generación de gas en la última década, las limitaciones de suministro y los altos precios han hecho que el gas sea menos atractivo en comparación con el carbón y las energías renovables.
Las implicaciones de este cambio se extienden más allá de la producción de energía. A medida que la energía solar se convierte en una opción más confiable y rentable, está remodelando la dinámica del mercado mundial de la energía, desafiando las fuentes de energía tradicionales e influyendo en el comercio internacional. Mientras tanto, en Australia, la revolución solar se ha centrado predominantemente en las instalaciones residenciales, y los hogares representan la mayor parte de la capacidad solar del país. Sin embargo, los sectores comerciales e industriales se han quedado rezagados, a pesar de su mayor consumo de electricidad.
Los informes sugieren que barreras como estructuras de inversión complejas, políticas de red inconsistentes y obstáculos regulatorios han limitado la adopción de la energía solar en estos sectores. Los expertos argumentan que abordar estos desafíos podría acelerar significativamente la transición de Australia a la energía renovable, alineándose con objetivos climáticos más amplios.
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