En Serbia, el pasado fin de semana se produjeron nuevas manifestaciones masivas, a pesar de que el presidente Aleksandar Vucic había anunciado su renuncia. Miles de manifestantes se reunieron en varias ciudades, entre ellas Belgrado, Novi Sad y Niš, para protestar contra la política de Vucic.
Las protestas crecen constantemente. En los últimos meses, el Movimiento de Iniciativas Estudiantiles se ha convertido en una rebelión social más amplia. Los manifestantes denuncian a Vucic por la corrupción, la incompetencia y un estilo autoritario. El incidente en noviembre de 2024, en el que una estación de tren en Novi Sad se derrumbó y 16 personas murieron, provocó las primeras grandes revueltas. Los manifestantes ven en el gobierno de Vucic la causa de las catastróficas condiciones y piden reformas, transparencia y democracia real.
Las protestas se han dividido en varias agrupaciones, algunas de las cuales se centran en la demanda de Estado de Derecho, mientras que otras se centran en la autodeterminación nacional o incluso la independencia de Serbia.
Vucic mismo ha tomado en las últimas semanas varias medidas para estabilizar su posición. Anunció su renuncia como presidente para crear al mismo tiempo la posibilidad de volver a ponerse en el centro político como primer ministro. Este modelo es similar al que se practica en Rusia bajo Vladimir Putin. Vucic ya era primer ministro antes de ser elegido presidente en 2014. Ahora, a través de su renuncia como presidente y la siguiente elección, sus sucesores continuarán manteniendo su poder.
Los expertos como Adelheid Wölfl, Südosteuropa-Korrespondentin der österreichischen Zeitung *Der Standard*, subrayan que esto es un movimiento de ajedrez táctico.
El movimiento de protesta ve esta estrategia como una ampliación de los sistemas autoritarios. Exige nuevas elecciones, la introducción de un estado de derecho y la investigación de los responsables de la muerte de las 16 víctimas en Bahnhofvorsteherschaden. Vucic, por su parte, ha anunciado que sus aliados más cercanos comenzarán a pedir perdón si tienen problemas penales debido a las protestas. Esto se considera un ataque más claro a las demandas de los manifestantes. El movimiento estudiantil, que jugó un papel clave al comienzo de las protestas, es percibido por Vucic como una amenaza y es sistemáticamente reprimido.
Mientras las protestas crecen y se organizan, Vucic intenta salvar su poder. El futuro decidirá si los manifestantes realmente pueden alcanzar sus demandas o si Vucic seguirá siendo capaz de mantener su control sobre el país. Los próximos meses serán decisivos, ya que las elecciones en el año 2027 están cerca y Vucic tratará de asegurar su posición. Aunque el movimiento de protesta es fuerte, permanece incierto si encuentra suficiente apoyo para sacudir la estructura de poder de Vucic.
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