Alberto Lecchi, un veterano cineasta argentino conocido por dirigir películas como Perdido por perdido, Nueces para el amor y Apariencias, se ha encontrado navegando por otro mundo complejo: la presidencia del Club Atlético Temperley.
Después de graduarse de la escuela secundaria en 1971, experimentó con diferentes campos, incluyendo Economía y Sociología, antes de finalmente encontrar su lugar en las artes. Exhibió pinturas en Lomas de Zamora y Victoria, Entre Ríos, pero se sintió desilusionado cuando su audiencia prefirió obras que no valoraba personalmente. Esta experiencia lo alejó de la pintura y hacia el cine. Su pasión por el cine se encendió desde el principio.
Se inscribió en un curso gratuito ofrecido por el Museo del Cine, donde escuchó conferencias de figuras notables como Claudio España y Andrés José Rolando Fustiñana, más conocido como Roland. A pesar de ser excluido inicialmente de los grupos de filmación práctica, Lecchi persistió, ganando finalmente la oportunidad de dirigir un cortometraje después de demostrar su dedicación. La determinación de Lecchi continuó mientras buscaba oportunidades dentro de la industria. Frustrado por la falta de respuesta a sus solicitudes, una vez se paró frente a los autos pertenecientes a Productora Aries, negándose a dejarlos partir hasta que pudiera hablar con los directores Fernando Ayala y Héctor Olivera.
Su persistencia dio sus frutos, llevando a más oportunidades en el campo. Ahora, Lecchi equilibra su carrera en el cine con su papel como presidente del Club Atlético Temperley, un cargo que heredó de su abuelo. Ve ambos esfuerzos a través de lentes similares: el liderazgo requiere escuchar, persuadir, formar un equipo y tomar decisiones. Sin embargo, reconoce que dirigir un club deportivo presenta desafíos únicos que pueden superar a los enfrentados en el cine. La conversación fluyó sin esfuerzo entre el mundo del cine y el deporte, tocando temas que van desde la expresión artística hasta la participación comunitaria.
Lecchi habló sobre el impacto duradero de ciertas películas, así como la naturaleza transitoria de los proyectos que se desvanecen una vez que las cámaras dejan de rodar. Enfatizó la importancia del legado, tanto en su trabajo cinematográfico como en el desarrollo continuo de Temperley. Reflexionando sobre su carrera, Lecchi destacó la diversa gama de roles que ha asumido, desde dirigir largometrajes hasta trabajar en series de televisión como Mujeres asesinas y Epitafios. Además, ha dirigido más de treinta cortos comerciales, mostrando su versatilidad y compromiso con el oficio.
Mientras continúa liderando a Temperley, Lecchi sigue centrado en construir un futuro sostenible para el club mientras mantiene sus actividades creativas. Las responsabilidades duales han dado forma a su perspectiva, reforzando la idea de que, ya sea que uno esté detrás de la cámara o en el campo, los principios fundamentales del liderazgo siguen siendo consistentes. La historia de Lecchi ilustra la intersección de la pasión y la perseverancia, revelando cómo una vida dedicada a la narración puede extenderse más allá de la pantalla en el ámbito de la gestión deportiva.
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