Al menos seis personas murieron y 91 resultaron heridas en un ataque ruso en un centro comercial en el centro de Ucrania a plena luz del día el viernes, según informes preliminares de las autoridades locales. El incidente ocurrió en Kriviy Rig, una ciudad de la región de Dnipropetrovsk y el lugar de nacimiento del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy. El ataque se llevó a cabo con drones, y los funcionarios lo describieron como un ataque deliberado y cobarde contra civiles. El asalto tuvo lugar alrededor del mediodía, y los testigos informaron de explosiones seguidas de incendios dentro del centro comercial.
El gobernador local Oleksandr Ganja confirmó el número de muertos y señaló que 21 de los heridos estaban en estado crítico, incluido un niño. Dijo a través de su canal de Telegram que las tiendas dentro del complejo fueron engullidas por las llamas después de los ataques iniciales de aviones no tripulados. Según el jefe de la administración militar de la ciudad, Oleksandr Vilkul, las fuerzas rusas lanzaron dos oleadas de ataques, con la segunda ola dirigida a los servicios de emergencia que respondieron al primer ataque. El presidente Zelenskyy condenó el ataque como un "infame" acto de terrorismo, llamándolo un asalto directo a la infraestructura civil.
En una publicación en su cuenta de X, describió el ataque como "absolutamente cínico y vil", enfatizando que tales acciones no deben quedar sin respuesta. Instó a la comunidad internacional a aplicar presión a Rusia, afirmando que el mundo debe responder con decisión a tal agresión.
Kriviy Rig ha sido durante mucho tiempo un objetivo de los bombardeos rusos desde el comienzo de la invasión a gran escala en febrero de 2022. La ciudad, ubicada aproximadamente a 300 kilómetros al sureste de Kiev, se ha enfrentado a repetidos ataques dirigidos a interrumpir la vida civil y socavar la moral. Este último ataque, sin embargo, marcó uno de los incidentes más mortales en el área hasta ahora este año. Los residentes locales describieron escenas de caos después del ataque, con los socorristas trabajando para evacuar a los compradores y extinguir incendios. Algunos sobrevivientes relataron haber oído el sonido de los drones antes de las explosiones, lo que indica que el ataque fue bien coordinado y probablemente planeado de antemano.
El momento del ataque, durante las horas pico cuando el centro comercial habría estado lleno de gente, sugiere una intención de maximizar las bajas entre los civiles. Las autoridades aún no han confirmado si se habían implementado medidas de seguridad en el momento del ataque, ni han identificado el tipo específico de aviones no tripulados utilizados. Sin embargo, los expertos creen que el uso de aviones no tripulados refleja una tendencia creciente en la guerra híbrida, donde se emplean armas no tradicionales para lograr objetivos estratégicos mientras se minimiza la confrontación directa. A medida que continúa la investigación sobre el ataque, los funcionarios ucranianos han pedido un mayor apoyo internacional para contrarrestar la agresión rusa.
En su opinión, el incidente pone de relieve la vulnerabilidad de la infraestructura civil en las zonas de conflicto y la necesidad de sanciones más fuertes contra Moscú. Mientras tanto, los medios estatales rusos se han mantenido en silencio sobre el asunto, sin ofrecer ninguna respuesta oficial o reconocimiento del ataque. Los servicios de emergencia continúan trabajando para contener los daños y proporcionar atención médica a los heridos. El centro comercial, una vez un bullicioso centro de comercio, ahora se erige como un símbolo de la devastación en curso en Ucrania.
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