Las Naciones Unidas están aprovechando la inteligencia artificial para impulsar el progreso en áreas críticas como la educación, la protección del medio ambiente y la salud pública. A través de sus agencias, la organización está desplegando herramientas de inteligencia artificial para apoyar la paz, la seguridad y los derechos humanos mientras lidera discusiones sobre la gobernanza responsable de la inteligencia artificial. Iniciativas recientes destacan cómo se está utilizando la inteligencia artificial para crear experiencias de aprendizaje personalizadas, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la detección de enfermedades. En Jamaica, Ari, de seis años, que lucha con dificultades de aprendizaje, se beneficia de la tecnología educativa impulsada por la inteligencia artificial que transforma los libros de texto tradicionales en formatos interactivos adaptados a sus necesidades.
Según Pia Rebello Britto, Directora Global de Educación y Desarrollo de Adolescentes de UNICEF, tales innovaciones representan un cambio más amplio hacia la educación inclusiva. La iniciativa ADT, desarrollada en colaboración con grupos de defensa locales, tiene como objetivo superar las barreras que enfrentan casi 240 millones de niños con discapacidades en todo el mundo.
Al mismo tiempo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) está utilizando la IA para combatir el cambio climático al abordar las emisiones de metano, un poderoso contribuyente al calentamiento global. El metano es aproximadamente 80 veces más efectivo que el dióxido de carbono para atrapar el calor en la atmósfera. Para abordar este problema, el PNUMA lanzó el Sistema de Alerta y Respuesta al Metano (MARS) en 2024.
Martin Krause, director de la División de Cambio Climático del PNUMA, enfatizó que la IA mejora significativamente la velocidad y la precisión de la detección de fugas en comparación con los métodos manuales, lo que permite intervenciones oportunas que benefician tanto a las empresas como al medio ambiente. Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) está integrando la IA en los sistemas de salud para mejorar la detección de la tuberculosis (TB) en regiones con recursos médicos limitados.
Esta herramienta ayuda a los radiólogos sobrecargados en entornos de bajos ingresos, facilitando diagnósticos más rápidos y tratamientos más tempranos. La detección temprana no solo mejora los resultados de los pacientes, sino que también reduce la propagación de la enfermedad dentro de las comunidades. La Dra. Vanessa Veronese, científica del Programa Especial de Investigación y Capacitación en Enfermedades Tropicales de la OMS, señaló que la OMS aprobó oficialmente el CAD para la detección de la tuberculosis en adultos en 2021 y desde entonces ha apoyado su implementación en los países en desarrollo. Estas diversas aplicaciones subrayan el papel creciente de la IA en el avance de los desafíos globales.
Desde la transformación de la educación hasta la salvaguardia del medio ambiente y la mejora de la salud pública, la ONU está demostrando cómo se puede aprovechar la tecnología con fines humanitarios. A medida que estos programas continúan en escala, es probable que crezca su impacto en millones de vidas, reforzando el potencial de la IA como una fuerza para el bien.
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