Más de una docena de grupos de interés público y de defensa de los consumidores han pedido a la Comisión Federal de Comercio que investigue a los principales desarrolladores de inteligencia artificial por supuestas prácticas de compra, escaneo y destrucción de libros utilizados para entrenar sus grandes modelos de lenguaje. Los grupos describen estas acciones como "destructivas" y "anticompetitivas", argumentando que tal comportamiento amenaza tanto el acceso público al conocimiento como la competencia justa en el mercado. Según una carta enviada al presidente de la FTC, Andrew Ferguson, y al comisionado Mark Meador el viernes, los grupos incluyen el Demand Progress Education Fund, la Federación de Consumidores de América y el Instituto para la Autosuficiencia Local, entre otros.
Afirman que las compañías de IA están comprando libros a granel, digitalizando el contenido para entrenar sus aplicaciones de IA y luego destruyendo las copias físicas. Algunos de los libros destruidos son, según se informa, las últimas copias sobrevivientes de obras originales, lo que genera preocupaciones sobre la pérdida de materiales culturales e históricos irremplazables. Los críticos se refieren a este proceso como "acaparar y destruir", lo que sugiere que crea barreras tanto para el público en general como para los competidores más pequeños que buscan desarrollar sus propios sistemas de IA. Al limitar el acceso al material fuente, argumentan, las empresas de IA pueden estar asegurando que solo los más ricos puedan mantener modelos de alta calidad.
Esto, dicen, resulta en una monopolización del conocimiento humano, con los originales destruidos para facilitar la capacitación. La carta también hace referencia a una demanda de derechos de autor de agosto de 2024 presentada por la escritora Andrea Bartz y otros contra el desarrollador de IA Anthropic. Los demandantes acusaron a Anthropic de adquirir, escanear y descartar millones de libros impresos para entrenar a su modelo de IA, Claude. En 2025, un juez dictaminó que el uso de libros comprados legalmente por Anthropic no violaba la ley de derechos de autor. Sin embargo, el caso destacó las tensiones en curso en torno a los límites éticos y legales del uso de material con derechos de autor para la capacitación de IA.
Por separado, una investigación reciente de la editorial digital 404 Media encontró que Amazon está participando en actividades similares. Según el informe, Amazon está comprando libros a granel, escaneándolos para entrenar sus herramientas de IA y luego destruyendo las copias físicas. Los hallazgos se compartieron con el público esta semana, aunque Amazon aún no ha comentado sobre las acusaciones. Estas acusaciones se producen en medio de un creciente escrutinio del papel de las compañías de IA en la configuración del futuro del acceso a la información y los derechos de propiedad intelectual. Si bien la FTC aún no ha tomado medidas, la presión de los grupos de defensa sugiere que la atención reguladora pronto puede seguir.
Los grupos están solicitando que la comisión evalúe el alcance de la práctica e identifique cuántos de los libros destruidos son las copias finales de sus respectivas obras. La situación plantea preguntas complejas sobre el equilibrio entre la innovación tecnológica y la preservación del patrimonio cultural. A medida que la IA continúa evolucionando, también lo hace el debate sobre las implicaciones éticas de su desarrollo. Con más informes emergentes, es probable que la conversación sobre el impacto de la IA en la literatura y el conocimiento se intensifique en los próximos meses.
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