En el este de Chad, los refugiados sudaneses que viven en campamentos superpoblados enfrentan una grave escasez de agua, y algunos sobreviven con menos de la mitad del suministro diario de agua recomendado. En el campamento de refugiados de Goudrane, que alberga a aproximadamente 50,000 refugiados sudaneses, los camiones de agua llegan con poca frecuencia, lo que lleva a escenas caóticas mientras las familias compiten por suministros limitados. Rokhia Ibrahim, una maestra de escuela sudanesa, relató haber presenciado dificultades similares durante su huida de Sudán, donde su familia fue atacada por fuerzas vinculadas a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Según las Naciones Unidas, más de 938,000 refugiados sudaneses han huido a Chad desde que comenzó la guerra en abril de 2023, agotando los recursos locales. Las organizaciones humanitarias informan que la situación está empeorando, con la demanda superando la ayuda disponible, y el agua limpia sigue siendo un desafío crítico para la supervivencia y la salud.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato fáctico de la crisis humanitaria que afecta a los refugiados sudaneses en Chad sin apoyar abiertamente ninguna postura política.



