Después de una dramática y larga operación, quince grandes felinos, nueve tigres y seis leones, fueron rescatados con éxito del Zoológico Lujan en Buenos Aires, Argentina, y transferidos al Santuario de Gatos Grandes de Lions Rock en Belén, Estado Libre, Sudáfrica. El rescate, que tuvo lugar durante varios días a principios de agosto de 2026, marca un hito importante en la lucha contra la propiedad no ética de grandes carnívoros.
Los animales habían pasado años en condiciones deplorables en el Zoológico de Luján, una instalación conocida por su controvertido modelo de zoológico de mascotas y cuidado inadecuado. A pesar de haber sido cerrados por las autoridades argentinas en 2020, los grandes felinos permanecieron en un estado de abandono, con acceso limitado a un tratamiento médico adecuado y espacio de vida insuficiente. El esfuerzo de rescate, que comenzó el 17 de agosto, requirió una extensa planificación y coordinación, que involucró logística, experiencia veterinaria y consideraciones legales. Los animales viajaron bajo una cuidadosa supervisión, asegurando su seguridad durante el tránsito.
A su llegada a Lions Rock, los grandes felinos fueron colocados en recintos especialmente diseñados para satisfacer sus necesidades físicas y psicológicas. El santuario, ubicado en la provincia de Free State, tiene una historia de rescate y rehabilitación de la vida silvestre, particularmente de los grandes felinos. El personal veterinario de la instalación notó los primeros signos de estrés y desnutrición de los animales, subrayando la gravedad de sus condiciones anteriores. La transición a su nuevo entorno ha sido gradual, con cada animal recibiendo atención individual y monitoreo para garantizar su bienestar.
Christine Steyrer, veterinaria clínica de Lions Rock, describió el rescate como un paso crítico para mejorar la vida de los grandes felinos en cautiverio. Destacó las malas condiciones de vida que los animales soportaron, incluidos los espacios estrechos y las dietas carentes de nutrientes esenciales. "Estos animales han sufrido inmensamente", declaró. Miles, que ha sido una defensora vocal de regulaciones más estrictas sobre la propiedad de grandes felinos, enfatizó que el rescate debería servir como catalizador para un cambio legislativo más amplio. Argumentó que si bien la conciencia pública ha aumentado, todavía se necesita una acción significativa. "Sudáfrica tiene el potencial de liderar el camino para proteger a estos animales de la explotación", dijo.
El incidente ha despertado un renovado interés en las implicaciones éticas de mantener a los grandes felinos en manos privadas. Los grupos de defensa argumentan que el comercio comercial de tales animales a menudo conduce a un trato cruel, cría forzada y condiciones de vida inadecuadas. En contraste, santuarios como Lions Rock se centran en la rehabilitación y la conservación, proporcionando un refugio seguro para los animales que han sido retirados de situaciones de explotación. Si bien el rescate representa un resultado positivo, los desafíos permanecen. Muchos grandes felinos aún residen en instalaciones que carecen de una supervisión adecuada, y la aplicación de las leyes existentes es inconsistente.
Los activistas continúan presionando por una legislación más estricta, citando ejemplos internacionales en los que las prohibiciones a la propiedad privada han mejorado los resultados del bienestar animal.
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