A medida que las tensiones aumentan en el Medio Oriente, los esfuerzos diplomáticos de África para aliviar la crisis en el Estrecho de Ormus han adoptado un tono cauteloso. La vía fluvial estratégica, una arteria crítica para el comercio global, se ha visto gravemente interrumpida desde el inicio del conflicto que involucra a Estados Unidos e Israel contra Irán a fines de febrero. La reducción resultante del tráfico marítimo a través del estrecho ha llevado a repercusiones económicas que se sienten mucho más allá de la región, con el aumento de los precios del combustible y la inflación que afecta a las economías en todo el mundo.
En África, que comparte proximidad geográfica con la región del Golfo, los efectos se han manifestado en escaseces tangibles, gasolineras vacías y posibles pérdidas agrícolas debido a interrupciones en el suministro de fertilizantes de la zona. La situación ha llevado a los gobiernos africanos a participar en iniciativas diplomáticas destinadas a lograr una resolución duradera. Sin embargo, estos esfuerzos se han caracterizado en gran medida por una retórica medida en lugar de una acción decisiva.
Las discusiones diplomáticas se han centrado en promover el diálogo y mantener las normas internacionales, mientras que varias naciones africanas han mostrado solidaridad con los estados del Golfo, que han sufrido ataques iraníes.
Los analistas sugieren que los líderes africanos, junto con otros a nivel mundial, dudan en culpar abiertamente a Trump por iniciar el conflicto junto con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Dismas Mokua, analista de riesgo político de la consultora Tricarta de Kenia, señala que aunque muchos reconocen a Trump como el catalizador de la crisis, pocos se atreven a criticarlo públicamente, temiendo las consecuencias de hacerlo. Esta renuencia se extiende más allá de África, y los políticos europeos y asiáticos evitan de manera similar la confrontación directa con Trump.
¿Podría un enfoque más coordinado a través de instituciones como la Unión Africana producir mejores resultados? Louw-Vaudran señala la experiencia reciente de la UA durante las primeras etapas de la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando su liderazgo enfrentó una reacción violenta por criticar a Rusia. En ese momento, algunos jefes de estado africanos se distanciaron de la comisión de la UA, argumentando que carecía de la autoridad para comentar sobre asuntos exteriores en nombre del continente. Este incidente dejó inquietudes persistentes sobre la efectividad de la diplomacia panafricana para abordar conflictos externos.
Con la situación en el Estrecho de Hormus que no muestra signos inmediatos de desescalada, la atención se centra en si un acuerdo entre Omán e Irán para establecer rutas de navegación alternativas podría aliviar el bloqueo actual. Si bien un acuerdo de este tipo podría ofrecer un alivio temporal, su impacto a largo plazo sigue siendo incierto. A medida que el mundo observa, la dinámica del poder y la influencia continúan dando forma al curso de los acontecimientos, con el papel de África en la búsqueda de una resolución aún en evolución.
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