Un artículo discute cómo el desarrollo de la inteligencia artificial se basa en el contenido creado por el ser humano, como libros, periodismo y arte, lo que genera preocupaciones sobre los derechos de los creadores africanos. Se hace referencia al Proyecto Panamá de Anthropic, donde la compañía planeaba escanear y destruir millones de libros para entrenar modelos de IA, lo que llevó a un acuerdo de 1.500 millones de dólares con los autores. La pieza destaca el problema más amplio de las compañías de IA que utilizan el conocimiento humano sin consentimiento, replicando potencialmente los desequilibrios históricos en los que África proporcionó materias primas mientras que otras regiones las procesaron y se beneficiaron de ellas. El artículo cuestiona si los creadores africanos retendrán el control sobre su trabajo si es utilizado por sistemas de IA sin su conocimiento o acuerdo.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la cuestión de la dependencia de la IA de la creatividad humana como una posible explotación de los recursos intelectuales africanos, lo que sugiere una preocupación por la soberanía económica y cultural de los creadores africanos.



