El artículo analiza el fenómeno de los líderes autoritarios envejecidos en África que intentan extender su tiempo en el poder, utilizando ejemplos de Camerún y Uganda. El presidente de Camerún, Paul Biya, que ha gobernado desde 1982, está programado para completar su octavo mandato en 2032, a pesar de tener 93 años. No ha indicado planes para retirarse, y la vicepresidencia permanece sin llenar. Biya mantiene el control a través de una red de leales, incluso mientras pasa tiempo en el extranjero. Los analistas advierten que la falta de una planificación clara de sucesión podría conducir a conflictos internos entre las élites o incluso un golpe militar. En Uganda, el presidente Yoweri Museveni, que ha estado en el poder desde 1986, también está buscando otro mandato, con su hijo mostrando interés en el liderazgo militar. Ambos casos destacan los desafíos de la transición del poder en regímenes de larga data.
Lectura del sesgo (Centro): Aunque el artículo se centra en el desafío de las transiciones de poder en los países africanos, presenta información sin favorecer abiertamente ninguna ideología política en particular.


