El artículo analiza la historia del Palacio Fernández Anchorena, un edificio prominente en Buenos Aires, encargado originalmente por Juan Antonio Fernández y Rosa Irene de Anchorena en 1907. La pareja, que vivía en París, nunca habitó el palacio, que se completó en 1909, pero permaneció desocupado hasta 1922. Durante este período, fue administrado de forma remota por Rosa Anchorena a través de un administrador, con quien intercambió correspondencia detallada. El palacio fue finalmente alquilado en 1922 a Marcelo Torcuato de Alvear, quien se convirtió en presidente de Argentina.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato fáctico de la propiedad histórica y el uso del Palacio Fernández Anchorena, centrándose en su construcción, gestión y uso posterior por figuras políticas.



