Durante décadas, se creyó ampliamente que a medida que el Sol envejecía, se expandía en una estrella gigante roja, envolviendo los planetas interiores, incluida la Tierra.
En unos cinco mil millones de años, el Sol sufrirá una transformación dramática. Se hinchará en una gigante roja, creciendo aproximadamente 200 veces más grande que su tamaño actual. Durante esta fase, el Sol perderá una parte significativa de su masa, expulsando sus capas externas al espacio. Esta expansión probablemente resultará en que Mercurio y Venus sean consumidos por la atmósfera en expansión del Sol, pero el destino de la Tierra ha permanecido incierto hasta ahora.
Los investigadores de KU Leuven y el instituto de investigación francés CEA Paris-Saclay han propuesto que dos fuerzas opuestas influirán en la trayectoria de la Tierra durante este tiempo. Por un lado, las fuerzas de marea gradualmente acercarán a la Tierra al Sol en expansión. Por otro lado, la atracción gravitacional del Sol se debilitará debido a su pérdida de masa, potencialmente empujando a la Tierra más lejos. Según el investigador Mats Esseldeurs del Instituto de Astronomía de KU Leuven, el resultado depende de un delicado equilibrio entre estos efectos. Si las fuerzas de marea dominan, la Tierra podría acercarse demasiado al Sol moribundo y ser consumida. Por el contrario, si prevalece la pérdida de masa, la Tierra podría escapar a una órbita más distante.
La profesora Leen Decin de KU Leuven enfatizó que si bien los modelos utilizados en el estudio son significativamente más avanzados que los anteriores, predecir la cantidad exacta de masa que perderá el Sol sigue siendo un desafío.
Las implicaciones de esta investigación se extienden más allá de la supervivencia de la Tierra. Mucho antes de que el Sol alcance su fase de gigante roja, la Tierra se volverá inhabitable debido al aumento de las temperaturas. El profesor Decin explicó que la vida en la Tierra no sobrevivirá al calor extremo mucho antes de que el Sol comience su expansión. El estudio destaca la compleja interacción de procesos astrofísicos que determinan el destino final de nuestro planeta.
A pesar de la incertidumbre que rodea el destino de la Tierra, la investigación proporciona información valiosa sobre la naturaleza dinámica de la evolución estelar. Los científicos continúan explorando cómo evolucionan las estrellas y cómo sus cambios afectan a los sistemas planetarios. A medida que avanza la tecnología, los estudios futuros pueden ofrecer respuestas más claras sobre si la Tierra finalmente será consumida por el Sol o encontrar una manera de escapar de su alcance. Hasta entonces, la cuestión de la supervivencia de la Tierra permanece abierta, invitando a una mayor exploración y observación en el campo de la astronomía.
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