Un año después de que las violentas protestas anticorrupción condujeran a la expulsión del gobierno de Nepal, los ciudadanos se reunieron en el edificio del parlamento quemado para conmemorar las 76 vidas perdidas durante las manifestaciones. Las protestas, que comenzaron como una reacción a una prohibición temporal de las redes sociales, evolucionaron a una indignación más amplia por cuestiones económicas, corrupción y estancamiento político. La agitación resultó en la destrucción de varios edificios gubernamentales y la renuncia del primer ministro KP Sharma Oli. Abrió el camino para la elección del joven líder Balendra Shah en marzo. La manifestante Aastha Shrestha reconoció la tragedia pero expresó su creencia de que los cambios políticos estaban justificados.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato equilibrado de los desarrollos políticos, centrándose en las causas, consecuencias y perspectivas de las protestas sin favorecer abiertamente ninguna ideología política en particular.





