El 26 de junio, un empleado de Microsoft llamado "Nour", un técnico de entornos críticos con sede en Italia, llegó a los titulares al renunciar a su cargo y enviar un correo electrónico masivo a miles de colegas en toda Europa. Su mensaje era tanto personal como político, detallando su decisión de abandonar la compañía debido a su presunto papel en el apoyo a las acciones militares de Israel en Gaza. En el correo electrónico, Nour se refirió al período desde el inicio del conflicto como 99994 días de genocidio, enmarcando a Microsoft como un facilitador clave de atrocidades a través de sus servicios en la nube Azure. Este acto de desafío marcó un momento significativo en el debate en curso sobre la participación de las compañías tecnológicas en conflictos globales.
El correo electrónico, que más tarde fue publicado por el grupo de campaña No Azure for Apartheid (NOAA), acusó a Microsoft de usar su infraestructura para apoyar las operaciones militares de Israel. Nour afirmó que los centros de datos de la compañía en Europa estaban siendo reutilizados como "centros de vigilancia masiva" y eran fundamentales para el despliegue de armas digitales experimentales. Destacó específicamente la expansión de los centros de datos europeos de Microsoft, sugiriendo que estaban siendo utilizados para probar nuevas tecnologías que podrían desplegarse en los territorios ocupados. Según Nour, estos sistemas facilitaron el ataque a civiles y permitieron la violencia a gran escala contra los palestinos.
En agosto de 2025, una investigación conjunta de *The Guardian*, +972 Magazine y Local Call reveló que la agencia de inteligencia israelí, la Unidad 8200, había utilizado la plataforma Azure de Microsoft para almacenar grandes cantidades de comunicaciones palestinas interceptadas. Los datos, que ascienden a aproximadamente 11.500 terabytes, equivalentes a alrededor de 200 millones de horas de audio, se almacenaron principalmente en el centro de datos de Microsoft en los Países Bajos, con ubicaciones de almacenamiento adicionales en Irlanda. Según el informe, esta información se utilizó para informar estrategias militares y ataques aéreos dirigidos.
Si bien Nour hizo eco de estos hallazgos, agregó su propia interpretación, alegando que los datos introducidos en los sistemas impulsados por IA crearon falsas justificaciones para la fuerza letal, lo que llevó a la muerte de no combatientes y familias enteras.
En contraste, Microsoft ha mantenido una postura más medida. La compañía afirma que no tiene conocimiento de la vigilancia civil y que una revisión interna no encontró evidencia de que Azure se utilizara para dañar a las personas.
Sin embargo, Nour discute esta narrativa, argumentando que Microsoft colaboró con el ejército israelí para transferir los datos interceptados fuera de los Países Bajos a un centro de datos israelí poco después de que se diera a conocer la historia.
Más allá de la renuncia de Noor, el incidente refleja un movimiento más amplio dentro de la fuerza laboral de Microsoft. NOAA, una coalición de empleados que defienden el uso ético de la tecnología, ha organizado múltiples manifestaciones, incluidas sentadas en la sede central de Microsoft en Seattle, donde los activistas establecieron una simbólica "Zona Liberada". El grupo atribuye algunos de sus éxitos a la presión sostenida, como la terminación del contrato de Microsoft con la Unidad 8200 en mayo de 2026.
A medida que la situación continúa evolucionando, el debate en torno al papel de Microsoft en el conflicto sigue siendo polémico. Si bien la compañía ha tomado medidas para abordar las preocupaciones, los críticos argumentan que sus acciones han sido reactivas en lugar de proactivas. Por ahora, la renuncia de Nour se erige como un poderoso símbolo de la creciente división entre la responsabilidad corporativa y el compromiso geopolítico.
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