Los expertos en salud dicen que hacer ciertas elecciones de estilo de vida durante la mediana edad, aproximadamente definidas como las edades de 40 a 60, puede afectar significativamente la forma en que las personas envejecen y su longevidad general. Estas elecciones, argumentan, van más allá de las soluciones temporales y requieren esfuerzos sostenidos para construir cuerpos y mentes más saludables con el tiempo. El enfoque está en formar hábitos de por vida que reducen el riesgo de enfermedades crónicas como enfermedades cardíacas, diabetes, cáncer y demencia. El Dr. Guillem González-Lomas, profesor asociado de cirugía ortopédica en la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, enfatizó que la aptitud cardiorrespiratoria es uno de los indicadores más fuertes de salud y movilidad a largo plazo.
El entrenamiento de intervalo implica ráfagas cortas de actividad intensa seguidas de períodos de descanso. Por ejemplo, en lugar de mantener un ritmo constante durante 30 minutos en una cinta de correr, las personas podrían alternar entre 30 segundos de sprint y 30 segundos de descanso, repitiendo este ciclo diez veces. Este enfoque, aunque breve, exige un mayor esfuerzo y ofrece beneficios sustanciales.
El Dr. Ezekiel Emanuel, profesor de ética médica y política de salud en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, señaló que las interacciones sociales a menudo se pasan por alto como una forma de intervención de bienestar, pero pueden ser las más impactantes. En la mediana edad, encontrar tiempo para uno mismo puede ser un desafío, especialmente cuando se coordinan los horarios con los demás. Para abordar esto, la Dra. Margie Lachman, profesora de psicología en la Universidad de Brandeis, propuso combinar tareas personales con actividades sociales.
El Dr. John Beard, profesor de envejecimiento productivo en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, explicó que el microbioma intestinal juega un papel vital en el control de la inflamación, que está relacionada con numerosas afecciones relacionadas con la edad. Los expertos sugieren alimentar el microbioma con alimentos fermentados como yogur, kimchi, kombucha, kéfir y chucrut. Estos alimentos introducen bacterias beneficiosas que apoyan la salud digestiva e inmunológica. El entrenamiento de fuerza también se recomendó como un componente crítico de un régimen de ejercicio equilibrado.
Mientras que los ejercicios aeróbicos siguen siendo esenciales, estudios recientes indican que la fuerza muscular contribuye igualmente a la longevidad y la independencia en la vejez. La pérdida de masa muscular puede conducir a la fragilidad, mientras que el mantenimiento de la fuerza muscular apoya la función física. El entrenamiento de resistencia estimula la liberación de miokinas, proteínas que ayudan a reducir la inflamación sistémica. El Dr. González-Lomas alentó a las personas a participar en levantamiento de pesas, señalando que incluso los ejercicios de resistencia ligeros pueden producir resultados significativos para los principiantes. Los expertos están de acuerdo en que estas estrategias deben integrarse en la vida diaria como parte de un compromiso más amplio con la salud.
Al adoptar estas prácticas temprano en la mediana edad, las personas pueden sentar las bases para una vida más larga y vibrante. El énfasis está en la consistencia y la conciencia, asegurando que cada elección hecha hoy contribuya a un mañana más saludable.
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