En un esfuerzo innovador para cuantificar el intrincado mundo de la música clásica india, dos matemáticos de diferentes épocas y regiones de la India idearon independientemente sistemas para clasificar la vasta gama de ragas, marcos melódicos centrales de la música india. Su trabajo, arraigado en la precisión matemática, buscó organizar las variaciones aparentemente infinitas de estas formas musicales en un marco estructurado. Un erudito identificó 72 ragas distintas, mientras que otro se estableció en 32, manteniendo solo 10 de ellas. Este sistema de clasificación, nacido de siglos de tradición musical y investigación académica, representa una intersección única de arte y ciencia.
Los orígenes de este enfoque matemático se remontan a finales del siglo XVIII, cuando un músico-erudito del estado norteño de Uttar Pradesh emprendió un estudio meticuloso de las estructuras melódicas conocidas como ragas. Su trabajo sentó las bases de un método sistemático de categorizar estas melodías basadas en intervalos específicos y patrones tonales. Siglos más tarde, en el estado sureño de Tamil Nadu, otro erudito desarrolló una metodología similar pero distinta, llegando a un número ligeramente diferente de clasificaciones. Estos dos esfuerzos independientes reflejan la tradición profundamente arraigada del pensamiento analítico dentro de la musicología india.
En el corazón de esta clasificación se encuentra el concepto de la octava, una unidad fundamental de la organización musical. Dentro de una sola octava, hay 12 tonos distintos, a menudo conocidos como las 12 notas de la escala. Estas notas sirven como los bloques de construcción de todas las ragas, al igual que las letras forman la base del lenguaje escrito. Los músicos navegan en estos tonos con gran cuidado, adheridos a reglas estrictas con respecto a qué notas pueden aparecer en secuencia y cómo se pueden modificar. Un elemento clave de este sistema implica el concepto de "shuddha", "komal" y "teevra", términos que describen la pureza, suavidad y nitidez de las notas individuales.
Por ejemplo, la nota "Re" puede aparecer en dos formas: una versión natural (shuddha) y una versión aplanada (komal). De manera similar, la nota "Ma" tiene una variación única conocida como "teevra", que se eleva en tono. Estas modificaciones permiten cambios tonales sutiles que definen el carácter de cada raga. El proceso de clasificación de los ragas implica colocar estas notas dentro del marco de 12 tonos, asegurando que mantengan su orden tradicional. Este ordenamiento es crucial, ya que dicta las cualidades emocionales y atmosféricas asociadas con cada raga. Por ejemplo, el raga "Bhairav" se realiza tradicionalmente durante las primeras horas del día, evocando sentimientos de introspección y melancolía.
Estas asociaciones no son arbitrarias, sino que se derivan de siglos de práctica cultural y musical. Padma Shri Malini Awasthi, una reconocida cantante popular y exponente de la música india, ofrece una visión de la importancia de este enfoque estructurado. Ella enfatiza que la clasificación de las ragas no es un invento moderno, sino más bien una culminación de generaciones de conocimiento musical. Según ella, la colocación de cada raga dentro de una hora específica del día o el estado de ánimo es el resultado de una observación y experiencia cuidadosas, no una mera especulación. Esta clasificación matemática sirve como un puente entre los aspectos intuitivos de la música y los principios científicos que subyacen a su estructura.
Al cuantificar los elementos de las ragas, tanto los estudiosos como los músicos obtienen una comprensión más profunda de las complejidades inherentes a la música clásica india. Como tal, este esfuerzo continúa inspirando a nuevas generaciones de artistas e investigadores, asegurando que la rica herencia de la música india permanezca preservada y evolucionando.
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