La relación entre la ansiedad y la función intestinal ha recibido cada vez más atención en el área de la salud mental y digestiva. Estudios científicos han demostrado que existe una conexión directa entre el cerebro y el intestino, conocida como el "eje intestino-cerebro". Esta comunicación bidireccional significa que emociones como el miedo, la ansiedad y el estrés pueden impactar significativamente el funcionamiento del sistema digestivo. Un artículo publicado por CartaCapital detalla siete señales que pueden indicar que una ansiedad está afectando el intestino, revelando cómo los factores emocionales están intrínsecamente ligados a problemas digestivos.
El nutricionista Lucas Moraro explica que durante períodos de ansiedad, el sistema nervioso puede alterar directamente una motilidad intestinal, una digestión e incluso una composición de la microbiota intestinal. Esto puede resultar en diversos síntomas, como aprehensión de vientre, inflamación abdominal, exceso de gases, sensación de digestión lenta e incomodidad abdominal recurrente. Algunos de estos síntomas son comunes en situaciones de tensión emocional, pero muchas personas tienden a ignorar la posibilidad de origen psicológico.
Según Moraro, la ansiedad puede reducir el movimiento natural del tracto gastrointestinal, mientras que los cambios en los hábitos, como la alimentación inadecuada, la falta de hidratación y el sedentarismo, también contribuyen a este problema. La inflamación abdominal, por otro lado, puede ser una señal de que el intestino no está funcionando correctamente, especialmente en momentos de sobrecarga emocional.
Otra señal relevante es el exceso de gases, que puede ocurrir debido a alteraciones en la digestión y no equilibrio de la microbiota intestinal. Una sensación de digestión lenta también puede estar relacionada con el estrés continuo causado por la ansiedad, que interfiere en las funciones del cuerpo, incluyendo la capacidad de digerir los alimentos de manera eficiente. Además, los episodios de diarrea en momentos de tensión son comunes, aunque menos frecuentes que una prisão de ventre. Esto se debe al hecho de que algunos individuos responden a la ansiedad con una aceleración del tránsito intestinal.
Una de las señales menos consideradas, pero igualmente importante, es la dificultad para adelgazar. Los problemas intestinales pueden influir en la saciedad, la inflamación, la absorción de nutrientes e incluso en el comportamiento alimentario.
Para mejorar el funcionamiento intestinal, se recomienda una alimentación variada y rica en alimentos mínimamente procesados, como frutas, verduras, legumbres y granos integrales. Alimentos como el mamón, la ameixa, el kiwi, la naranja con bagaço, la avena, las semillas de chia y la linaza son especialmente beneficiosos, ya que ayudan a aumentar el volumen y la hidratación de las heces. También es importante reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, que están asociados con el empeoramiento de la constipación. Una hidratación adecuada también juega un papel fundamental, con recomendaciones de consumo de 30 a 35 ml de agua por kilogramo de peso corporal.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 5 €/mes.
Hazte suscriptor