El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha modificado las reglas internas de su partido Likud para permitir que un político de extrema derecha se presente en las próximas elecciones primarias, una medida que ha llamado la atención en medio de las crecientes tensiones dentro del partido gobernante y las disputas geopolíticas más amplias. El cambio se produce cuando Netanyahu enfrenta desafíos crecientes dentro de sus propias filas, particularmente del ministro de Economía, Nir Barkat, quien ha criticado abiertamente el manejo del primer ministro del conflicto en curso con Hamas y sus políticas internas.
El cambio en las regulaciones internas del Likud fue confirmado a través de múltiples fuentes, lo que indica que Netanyahu está tratando de consolidar su posición antes de las elecciones generales del 27 de octubre.
Durante un podcast de la Radio del Ejército grabado en agosto de 2026, Netanyahu se refirió a Gran Bretaña como la "República Islámica de Gran Bretaña", una frase que atrajo la condena inmediata del gobierno del Reino Unido. Un portavoz del gobierno británico describió los comentarios como "completamente inaceptables" y declaró que el tema había sido planteado con las autoridades israelíes.
Los comentarios de Netanyahu se atribuyeron inicialmente a una declaración anterior hecha por el vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, durante un discurso en julio de 2024. Sin embargo, el gobierno israelí posteriormente intentó desviar la responsabilidad, sugiriendo que Netanyahu simplemente estaba repitiendo un comentario hecho por Vance. Esta explicación hizo poco para aliviar las preocupaciones entre los observadores y críticos internacionales, que vieron el comentario como una declaración incendiaria y diplomáticamente dañina. La situación se intensificó aún más cuando Likud lanzó una polémica campaña de vallas publicitarias antes de la temporada electoral.
El cartel, que se erigió en Tel Aviv, provocó una ola de respuestas de facciones políticas rivales, que crearon sus propias variaciones para criticar a los aliados y asesores de Netanyahu. Entre estas respuestas, el partido Yashar, liderado por el ex jefe de Estado Mayor de las FDI, Gadi Eisenkot, respondió con una versión del cartel que acusó a Netanyahu de socavar al ejército. Otras figuras políticas, incluido el miembro del Knesset Naama Lazimi, modificaron el cartel para resaltar supuestos escándalos que involucran al círculo íntimo de Netanyahu, específicamente vinculándolos al asunto de Qatargate.
Estos acontecimientos subrayan las divisiones cada vez más profundas dentro de la política israelí, ya que las facciones competidoras buscan influir en la percepción pública antes de las próximas elecciones. Mientras tanto, la lucha interna dentro del Likud ha alcanzado un punto crítico con las inminentes elecciones primarias. La posible confrontación de Netanyahu con Barkat se ha convertido en un punto focal de especulación, y los analistas predicen una batalla de alto riesgo por el liderazgo del partido.
Las encuestas internas sugieren que Barkat goza de un fuerte apoyo entre ciertos segmentos de la base del Likud, aunque Netanyahu todavía tiene una ventaja significativa en términos de reconocimiento del nombre y experiencia política. A medida que el panorama político continúe evolucionando, el resultado de las primarias del Likud tendrá implicaciones de largo alcance para la dirección futura de Israel.
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