Más de 60.000 inmigrantes entraron en la ciudad autónoma de Ceuta desde Marruecos en 24 horas, según las autoridades locales, lo que equivale al 70% de la población regular de Ceuta. Al menos 34 inmigrantes murieron durante la incursión, con muchos ahogándose o muriendo en una estampida en un puesto de control fronterizo. El primer ministro español, Pedro Sánchez, condenó la violación de la frontera como una violación de la integridad territorial de España y culpó a los contrabandistas de personas por engañar a las personas vulnerables. Las fuerzas de seguridad se enfrentaron a los inmigrantes en ambos lados de la frontera, con las fuerzas marroquíes utilizando gases lacrimógenos y cañones de agua para disuadir los cruces. Las autoridades locales describieron la situación como una grave crisis humanitaria, señalando que miles de inmigrantes, incluidos niños no acompañados, quedaron sin hogar y vagaron por las calles. Algunos inmigrantes regresaron a Marruecos, mientras que otros continuaron intentando llegar a España a pesar de las medidas de seguridad aumentadas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la crisis migratoria como un problema humanitario agravado por el tráfico de personas, alineándose con las narrativas de tendencia izquierdista que enfatizan las causas sistémicas y la responsabilidad social.






