Tobias Renggli, un entusiasta de los deportes extremos de 23 años de Lucerna, completó un ambicioso desafío al escalar todos los picos más altos de cada cantón suizo en menos de 26 días. La hazaña fue documentada en una película producida por la Empresa de Radiodifusión de Suiza Occidental (RTS), que ahora se ha lanzado en línea. Durante su viaje, Renggli montó en bicicleta más de 2.500 kilómetros y caminó miles de metros en altitud, empujando tanto sus límites físicos como mentales. La aventura de Renggli comenzó con una meta personal que se había fijado desde su juventud.
Esta vez, sin embargo, su objetivo era completar toda la ruta en un tramo continuo, en menos de 26 días. Su viaje fue acompañado por un equipo de filmación de RTS, que capturó su ardua caminata a través de los Alpes. El documental, titulado Gipfeli de Suiza, destaca los desafíos y triunfos de su expedición. El viaje estuvo marcado por condiciones climáticas extremas y agotamiento físico. En el Finsteraarhorn, el pico más alto del cantón de Berna a 4.274 metros, Renggli y su compañero de cuerda, Martin Anthamatten, un alpinista de esquí y corredor de senderos, regresaron aproximadamente 50 metros por debajo de la cumbre debido a condiciones inseguras.
A pesar de este revés, Renggli expresó orgullo por su decisión de retirarse. "Estoy incluso orgulloso de que tuvimos el coraje de volver atrás", declaró. En un momento durante el viaje, Renggli se encontró agotado física y mentalmente. Después de alcanzar el Dufourspitze, el pico más alto del cantón de Valais a 4,634 metros, sufrió de problemas gastrointestinales y requirió un tratamiento de 14 horas en Visp. Al décimo día, la misión parecía al borde del fracaso. En el Albulapass, Renggli se derrumbó bajo el peso de la fatiga. Describió estar sentado debajo de un árbol allí, recuperándose de un agotamiento absoluto. "No vi ninguna manera de que fuera posible escalar todas las montañas restantes", recordó.
Más allá de las demandas físicas, Renggli también emprendió un reto lúdico: comer un gipfeli, una pastelería tradicional suiza, en cada punto alto cantonal. La calidad de estos pasteles varió ampliamente, desde productos recién horneados en Zug hasta productos industriales secos en la región de Jura. En algunas áreas, particularmente en la parte central del país donde se pueden alcanzar múltiples picos cantonales en un solo día, la tarea se volvió cada vez más exigente. A veces, Renggli consumía hasta cuatro gipfeli por día, totalizando doce en tres días.
En la meseta central suiza, donde los puntos más altos de los cantones son relativamente más bajos, logró escalar diez picos en solo dos días. Finalmente, después de tres semanas de esfuerzo ininterrumpido, alcanzó los Diablerets en el cantón de Vaud, el vigésimo sexto y último punto más alto cantonal. Al escalar la cumbre al atardecer, Renggli sintió una abrumadora sensación de satisfacción. "Fue una sensación increíblemente profunda de realización. Estaba simplemente feliz", confesó. Para Renggli, la expedición fue más que un logro deportivo. Habiendo recorrido en bicicleta los 44 países de Europa a la edad de 18 años, descubrió que este recorrido de montaña de tres semanas le enseñó más que cualquier aula.
También le permitió redescubrir su tierra natal. "A veces olvido lo hermosa que es Suiza y cuánto hay que experimentar aquí", reflexionó.Su mensaje a los demás es claro: cualquiera puede emprender su propia búsqueda, ya sea deportiva o culinaria.
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