El senador Rabiu Kwankwaso, el candidato a vicepresidente del Congreso Democrático Nacional, declaró que su decisión de postularse como el compañero de fórmula del ex gobernador de Anambra Peter Obi en las elecciones presidenciales de 2027 se basó en la búsqueda del equilibrio nacional, la equidad y la transformación democrática.
En su discurso, Kwankwaso destacó varios temas nacionales apremiantes que reforzaron su compromiso con el boleto de Obi-Kwankwaso. En su discurso, Kwankwaso destacó que la decisión fue tomada tras las discusiones con grupos políticos clave, incluido el Movimiento Kwankwasiyya, partidarios del Nuevo Partido del Pueblo de Nigeria (NNPP) y el Movimiento Obediente.
Señaló la escalada de las amenazas a la seguridad, la disminución de la producción agrícola y el deterioro de la infraestructura como factores críticos que requerían una nueva dirección política. Destacó que las dificultades económicas, particularmente las que afectan a los agricultores en las regiones del norte, subrayaron la urgencia de implementar reformas que podrían restaurar la estabilidad y la prosperidad. Además, criticó la falta de mejoras tangibles en los niveles de vida a pesar de la eliminación de los subsidios al combustible, argumentando que tales políticas no habían abordado las desigualdades sistémicas.
Kwankwaso sugirió que tales decisiones demostraron una voluntad de priorizar los intereses nacionales sobre las ambiciones individuales. Reiteró que su aceptación del papel de vicepresidente fue impulsada por el deseo de contribuir al bien común en lugar de la ganancia personal. "Estar en el gobierno es servir", dijo, enfatizando que el cargo público debe verse como una oportunidad para elevar a los ciudadanos en lugar de un medio de avance personal.
Kwankwaso afirmó además que el boleto Obi-Kwankwaso representaba una formidable combinación de representación regional, perspicacia política y confianza pública. Afirmó que ninguna otra coalición podía rivalizar con su credibilidad o capacidad para ofrecer una gobernanza transformadora. Este sentimiento se hizo eco en su descripción del boleto como una plataforma capaz de unir a diversos segmentos de la sociedad nigeriana bajo una visión compartida para el progreso. Argumentó que la asociación encarnaba los valores de equidad, justicia y equidad, que eran vitales para abordar los complejos desafíos que enfrentaba la nación.
Además de destacar las fortalezas del boleto Obi-Kwankwaso, Kwankwaso esbozó una estrategia a largo plazo para la sucesión política. Mencionó que el arreglo actual permitía al Sur sostener la presidencia por un término, después de lo cual el Norte recuperaría su dominio tradicional. Este enfoque, sugirió, reflejaba patrones históricos de poder compartido que habían facilitado transiciones estables en la política nigeriana. Al alinearse con Obi, creía que el boleto podría sentar las bases para el desarrollo nacional sostenible. Kwankwaso concluyó reafirmando su dedicación a la causa del servicio nacional.
A pesar de su extensa carrera política, incluyendo papeles como senador, gobernador y ministro, enmarcó su aceptación del cargo de vicepresidente como una continuación de su compromiso de por vida con el bienestar público. Sus comentarios subrayaron una postura filosófica más amplia que priorizó el bienestar colectivo sobre el reconocimiento individual, reforzando la idea de que el verdadero liderazgo radica en la capacidad de servir a la gente.
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