Los piratas somalíes han tomado como rehenes a 20 marineros de un petrolero sancionado por Estados Unidos frente a la costa de Yemen, marcando otra escalada en la actividad pirata en la región. El secuestro ocurrió el jueves, aproximadamente 136 millas náuticas al este de al-Mukalla, Yemen, con el buque dirigiéndose hacia la costa de Puntland de Somalia. Un funcionario de seguridad marítima somalí, que habló bajo anonimato debido a las restricciones de divulgación pública, confirmó el incidente a los periodistas el viernes.
Fue sancionado por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos el año pasado por estar vinculado a una "flota en la sombra" iraní supuestamente utilizada para transportar productos petrolíferos mientras evadía las sanciones de los Estados Unidos. El barco transportaba a 20 miembros de la tripulación, que incluían a 16 indios, un sirio, un sudanés y un iraquí. La nacionalidad de un miembro de la tripulación no pudo determinarse en este momento. Los detalles sobre el origen y el destino final del buque permanecen sin revelar. Este incidente sigue a una serie de ataques similares por parte de piratas somalíes en el Golfo de Adén y el Océano Índico occidental.
Desde el 21 de abril, los piratas se han apoderado de otros cinco buques comerciales, incluido el buque cisterna Honor 25, el Sward, el Eureka, el Asana y el Lutuf. El Lutuf, un buque de carga general de bandera de Camerún, fue capturado frente a la costa de Somalia tres días antes del secuestro de Sibu 1. Ese buque transportaba a 10 miembros de la tripulación, incluidos seis indios, un ciudadano turco, un ciudadano georgiano y dos guardias de seguridad serbios, según los informes de seguimiento marítimo. El área alrededor del estrecho de Bab al-Mandeb, a través del cual navegaba el Sibu 1, sigue siendo un punto de acceso para el crimen marítimo a pesar del aumento de las patrullas navales.
El estrecho, ubicado entre Yemen y el Cuerno de África, es una ruta de navegación crítica para el comercio global, lo que lo convierte en un objetivo principal para los piratas. El reciente aumento en los ataques sugiere que los piratas somalíes están recuperando su posición en la región, posiblemente debido a una mejor coordinación o reducción de la presión internacional. Los funcionarios de seguridad marítima han expresado su preocupación por la creciente amenaza planteada por estos incidentes.
La captura del Sibu 1 destaca la vulnerabilidad incluso de los buques sancionados, lo que sugiere que los piratas se dirigen cada vez más a los buques percibidos como menos seguros o más valiosos. El destino de los 20 rehenes sigue siendo incierto. Las operaciones de rescate marítimo suelen tardar varios días en coordinarse, especialmente en aguas remotas. Las organizaciones internacionales y los organismos regionales probablemente vigilarán la situación de cerca, aunque la respuesta exacta dependerá de las demandas de los piratas y la disponibilidad de canales diplomáticos. La participación del Tesoro de los Estados Unidos en la sanción del buque agrega complejidad al caso, lo que potencialmente influye en el enfoque de los actores locales e internacionales.
A medida que se desarrolle la situación, la atención se centrará en si se pueden iniciar negociaciones y cómo podría evolucionar el patrón más amplio de la piratería en la región.
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