Dos mujeres que murieron en una explosión en un centro comercial Aeon en la prefectura de Kumamoto de Japón después de un terremoto de magnitud 7.1 fueron instruidas por su empleador para regresar dentro de la tienda para asegurar los ingresos de las ventas, según la compañía. Una de las víctimas, Kurumi Otake, de 22 años, había evacuado el edificio, pero más tarde fue vista reentrando antes del incidente. Su familia expresó su dolor, y su madre dijo: "[Mi hija] no volverá". Los ejecutivos de la compañía se disculparon con la familia de Otake y proporcionaron un relato escrito de los eventos. Un pariente masculino describió a Otake como una persona con un fuerte sentido de responsabilidad y señaló que recientemente habían bromeado sobre ella en una reunión familiar.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un informe factual sobre un trágico incidente en el lugar de trabajo sin criticar ni elogiar abiertamente las acciones del empleador.





