Presidente José Antonio Kast defendió durante una entrevista la reforma de seguridad impulsada por su gobierno, rechazando la posibilidad de retirarla. Enfrenta críticas tanto de la oposición como del oficialismo, especialmente sobre la creación de un nuevo estado de excepción. Kast afirmó que el estado de excepción 'no es renunciable' debido al carácter organizado del crimen, aunque reconoció que el Parlamento puede realizar modificaciones al proyecto. También respondió a críticas de académicos que lo acusan de autoritarismo, destacando su historial de diálogo con la ciudadanía y los medios. Mencionó las opiniones del ministro de Seguridad, Martín Arrau, sobre los 'opinólogos' que critican la reforma.
Bias read (Conservative): The article frames the security reform as a necessary and non-negotiable measure, emphasizing the president's firm stance against criticism. The language suggests confidence in the executive's authority and downplays concerns about authoritarianism, aligning more with right-leaning perspectives.



