Érika Ramírez Moller, una ciudadana chilena de 54 años, falleció durante los devastadores terremotos que azotaron Venezuela el 24 de junio de 2026. Los sismos, que alcanzaron magnitudes significativas, causaron más de 1.400 muertes en el país sudamericano. Ramírez, quien poseía dualidad de nacionalidades, vivía en Venezuela junto a su familia, aunque mantenía vínculos frecuentes con Chile, donde visitaba regularmente a su familia en Maipú, en la Región Metropolitana.
Según informes de su familia, Érika estaba presente junto a su esposo cuando una estructura colapsó durante el terremoto. Su cuñado, Ramón Piedra, reveló que el rescate duró aproximadamente 30 horas, pero lamentablemente, Érika murió de inmediato debido al derrumbe de una pared. Este incidente marcó un punto trágico en la vida de una mujer que había construido su carrera en múltiples áreas, incluyendo la maquilladora, la creación de contenido en redes sociales y su participación en el ámbito televisivo.
Érika Ramírez tenía un hijo de 21 años, quien se encuentra próximo a graduarse de la universidad. Ella vivía en Venezuela desde hacía varios años, junto a su familia. Profesionalmente, destacó como maquilladora y especialista en belleza y cabello. Además, trabajó en el mundo de la televisión, especialmente en Venevisión, donde maquillaba a animadoras y participantes de concursos de belleza. Su presencia en redes sociales era notable, ya que en Instagram contaba con cerca de 31.000 seguidores, donde compartía contenido relacionado con el maquillaje, la belleza y su vida diaria.
Los familiares de Érika en Chile la recuerdan como una persona amable, cálida y conectada con la naturaleza. Elizabeth Uribe, su sobrina, mencionó que le encantaba caminar y conectar con otras personas, lo cual reflejaba su personalidad. La noticia de su fallecimiento generó una respuesta rápida del gobierno chileno, que contactó a la familia para ofrecer apoyo consular. El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, indicó que la Dirección General Consular inició coordinaciones para ayudar a la familia en caso de una posible repatriación del cuerpo.
A pesar de estas gestiones gubernamentales, la familia de Érika decidió que sus restos permanezcan en Venezuela, donde viven su esposo y su hijo. La madre de Érika, Lilia Moller, expresó su dolor al enterarse de la noticia, recibiendo la llamada de su yerno para confirmar su fallecimiento. Esta tragedia ha impactado profundamente a su familia y amigos, quienes recuerdan su vida con cariño y respeto.
El contexto de este evento se enmarca en una serie de terremotos que afectaron severamente a Venezuela, poniendo a prueba la capacidad de respuesta de los gobiernos locales y extranjeros. La situación ha generado preocupación sobre cómo países como Chile, que también son propensos a sismos, están preparados para enfrentar eventos similares. La experiencia de Érika Ramírez sirve como un recordatorio de la importancia de la preparación y la cooperación internacional en situaciones de emergencia.
Las autoridades chilenas continúan monitoreando la situación en Venezuela, buscando garantizar que las familias afectadas tengan acceso a la asistencia necesaria. A medida que se avanza en el proceso de recuperación, se espera que surjan nuevas iniciativas para mejorar la infraestructura y la seguridad en regiones propensas a terremotos. La comunidad internacional también podría jugar un papel clave en la reconstrucción y el apoyo a los afectados, asegurando que se aprenda de esta tragedia para prevenir futuros desastres.
★
Ohranimo novice poštene.
ObjectiveNews financirajo bralci in je brez oglasov – pristranskost vam pokažemo, ne skrijemo. Podprite neodvisno novinarstvo za 5 €/mesec.
Postani podpornik