Amesud, una importante empresa argentina especializada en el tejido de punto, ha entrado formalmente en concurso preventivo de acreedores. Esta decisión fue anunciada ante el Juzgado Comercial 22, Secretaría 44, bajo la presidencia del juez Guillermo Pesares. La empresa, que abastece a marcas globales como Nike y Adidas, enfrenta una deuda de aproximadamente 12.156 millones de pesos, según los estados contables presentados. Aunque los activos de la firma ascienden a unos 25.269 millones de pesos, la dirección de Amesud, liderada por Hong Yeal Kim, argumenta que la falta de liquidez y la imposibilidad de transferir los incrementos de costos a los precios han hecho insostenible su operación.
El colapso financiero de Amesud se debe, según la propia empresa, a una combinación de factores económicos y operativos. Entre ellos, destaca la caída drástica en la demanda, que ha llevado a la fábrica a funcionar solo al 30% de su capacidad instalada. Las ventas de la empresa, que antes promediaban 316 toneladas mensuales a finales de 2024, descendieron a 115 toneladas en febrero de 2026. Esta reducción se atribuye a un cambio en el entorno económico iniciado a finales de 2023, marcado por una apertura indiscriminada de importaciones. La reducción de aranceles y la desregulación de regímenes como el courier facilitaron la entrada masiva de productos provenientes de plataformas como Temu y Shein, ofrecidos a precios artificialmente bajos, algo con lo que la industria nacional no puede competir.
Además, la empresa mencionó un "descalabro financiero" provocado por el salto en la tasa BADLAR y el encarecimiento de la financiación del capital de trabajo, lo cual erosionó los márgenes de rentabilidad. El desbalance entre costos y precios también contribuyó al deterioro financiero. Mientras que la inflación general interanual a octubre de 2025 fue del 31,3%, los precios de la indumentaria y el calzado solo subieron un 17,4%. Esto generó una presión adicional sobre la viabilidad económica de la empresa.
El impacto de esta crisis no solo se refleja en la deuda, sino también en la estructura operativa de la empresa. En solo dos años, Amesud redujo su plantilla de empleados en más del 50%, pasando de 389 trabajadores en enero de 2024 a 173 empleados en la actualidad. Esta reducción se realizó como parte de un ajuste operativo necesario para sobrevivir en un contexto de alta presión financiera.
La historia de Amesud comienza en 1991, cuando fue fundada por Hong Yeal Kim, un inmigrante coreano que llegó a Argentina en 1976. Llegó con su familia huyendo de la pobreza en Corea del Sur, sin hablar español ni tener recursos económicos. Se establecieron en una vivienda precaria en la antigua villa Barrio Rivadavia, hoy conocida como 1-11-14, compartiendo dos habitaciones entre once personas. Para iniciar su actividad, compraron una sola máquina de tejer y trabajaron las 24 horas del día, con Kim durmiendo debajo de la máquina debido a la falta de camas.
Con el tiempo, la familia expandió su negocio textil. Tras un periodo inicial difícil, incluyendo la venta de productos a precios muy por debajo de su costo durante la era de José Alfredo Martínez de Hoz, Kim logró reconstruir su emprendimiento. Consiguió un nuevo local gracias a la confianza de un proveedor y, después de un breve intento de radicarse en Estados Unidos, regresó a Argentina para asociarse con uno de sus hermanos en una fábrica de tejidos. Así nació Amesud, con el objetivo de liderar el mercado de tejido de punto de alta calidad para la industria de la indumentaria.
Para asegurar estándares internacionales, la empresa optó por controlar toda la cadena productiva, evitando la externalización. Adquirió un terreno de 30.000 metros cuadrados en el partido de San Martín, donde comenzó a producir telas de jersey y rib. A pesar de su crecimiento, una combinación de circunstancias económicas y decisiones de inversión no acertadas llevaron a la empresa a solicitar su primer concurso preventivo de acreedores en 1999. Este proceso fue homologado y finalmente declarado cumplido en 2013.
Tras superar la crisis del 2001, la industria textil argentina experimentó un período de crecimiento significativo, con una inversión en aumento y una disminución de la capacidad ociosa. Amesud, que en ese momento tenía una dotación de 227 empleados, fue reconocida por importantes marcas nacionales y multinacionales por su calidad y cumplimiento. Para finales de 2004, alcanzó un récord de producción de más de 2000 toneladas anuales.
En 2010, la empresa inició una fase de modernización tecnológica, montando una tejeduría de última generación y automatizando los procesos de su laboratorio. También construyó una planta de tratamiento de efluentes, un compromiso ambiental requerido por marcas como Nike y Adidas para contratarla como proveedora. Desde entonces, la empresa siguió un camino de crecimiento constante, alcanzando a principios de 2025 una producción de 300 toneladas y 37.000 metros mensuales con una dotación de 380 trabajadores.
Sin embargo, a pesar de que el año 2025 comenzó con buenas expectativas, la crisis en el sector textil se agravó, lo que llevó a la situación actual de concurso preventivo. La empresa espera ahora que el proceso legal permita reestructurar su deuda y encontrar soluciones viables para continuar operando en un entorno cada vez más competitivo.
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